lunes, 16 de octubre de 2017

Libro "La vida de 100 años"



Acabo de terminar de leer el libro "La vida de 100 años" de Lynda Gratton y Andrew Scott, libro finalista de "Business Books of the Year 2016". La editora en España, Verssus, me ha pedido que realice un testimonio que aparecerá en la segunda edición en español, que presumiblemente estará en las librerías para Navidad. 

Aunque pretendo hacer una reflexión más extensa sobre este soberbio libro más adelante, anticipo a continuación mi testimonio.


Leyendo el libro, me he encontrado inmerso en la vida de 100 años sin darme cuenta. Conscientes o no, todos estamos en esta carrera de fondo y es más urgente que nunca preguntarnos “quienes somos” y “qué queremos ser” ante una vida más larga, dominada por cambios disruptivos y acelerados provocados por la tecnología y la ciencia, que rompen el modelo tradicional de tres etapas basado en aprendizaje inicial, trabajo y jubilación. Este magnífico libro es el punto de partida de una reflexión que cruza conversaciones entre distintas generaciones, y es especialmente útil para cualquier persona en etapa productiva (esté activo, desempleado o formalmente jubilado). Es un libro sobre actitudes respecto al cambio y que plantea la supervivencia desde la exploración, porque sólo cada uno planifica y ejecuta su vida. Los gobiernos, instituciones académicas y empresas se verán obligados a adaptar sus políticas sociales y públicas, trayectorias formativas y métodos para permitir aprovechar las necesidades y opciones de una vida más larga y más completa.  




domingo, 1 de octubre de 2017

Tras el 1-O



Escribo este post tras el fatídico 1 de Octubre en Cataluña y en España y por supuesto no tengo la menor idea de lo que el devenir nos va a deparar y qué van hacer el gobierno de Mariano Rajoy, los separatistas catalanes ya formalmente sedicionados y liderados por la Generalitat y un Parlament autoconstituido, y el resto de fuerzas políticas españolas que no son convidados de piedra en el asunto.  En Cataluña ya no rige ni ley española ni catalana, a a espera del siguiente paso tras el día de ayer. Es un auténtico estado de excepción. 

Me interesa más cómo hemos llegado hasta aquí y aunque no hay una sola razón, sí quiero centrarme en una de las demandas más claras de muchas de las partes. Me refiero a la Constitution Española como piedra de solución al problema. Los separatistas han pedido que se cambie para incluir el derecho a referendum y ante la falta de voluntad política de los partidos unionistas han tirado por la calle de enmedio. El PSOE no acaba de desgranar una propuesta concreta de España plurinacional, el PP se instala en el inmovilismo de "decidme qué quereis cambiar con concreto y os diré si apoyo o no" pero no lidera el debate, Ciudadanos suele ser un arduo defensor de su reforma en varios aspectos, y Podemos se apuntará en cada momento a lo que le interesa, pero sí apoyaría el deseo de todos los "pueblos" de España a decidir (municipios, comunidades autónomas, pedanías,,..).

La Constitución yo la veo como el conjunto de normas que en un momento determinado, los prohombres de la política son capaces de acordar y proponer para votación para una nación determinada, como aquellas que regirán la vida en sociedad, protegiendo los derechos de las personas y estableciendo las normas de convivencia y proveyendo de seguridad jurídica. Ha de ser "forward looking", estar anclada en el presente pero mirando al futuro, y ha de ser situacional, es decir, no todos los países tienen por que tener la misma constitución, aunque sean igualmente democráticos. 

La Constitución española de 1978 fue el mejor resultado posible en aquel momento, y a fe que fue un gran resultado, porque resultó del acuerdo de todas las fuerzas políticas que emergieron de un país dominado por la dictadura del General Franco durante casi 40 años mientras el poso democrático se cimentó en buena parte del mundo, con una España "desconectada". Pero es posible que la Constitución de 1978 se hubiera debido de reformar en varias ocasiones, para completar elementos no desarrollados en el diseño o desempeño del Estado de las Autonomías, o artículos tan interpretables como la "opción nuclear" del articulo 155. 

Las Constituciones de la mayoría de los países democráticos han sufrido y sufren modificaciones para adaptarse a los nuevos tiempos, y el proceso de reforma está normalizado, no es un drama ni hay que llegar a un consenso con esfuerzo de parto para lograrlo, ya que en el ánimo de los políticos está llegar a consensos que mejoren la vida de sus ciudadanos en su conjunto. 

Las fuerzas políticas españolas incluyendo las regionales o autonómicas no han tenido la altura de miras para entender la necesidad de adaptar la Constitución española a la situación en cada momento. Es posible que ahora tuviésemos un sistema de voto donde el peso de las autonomías no fuera tan decisivo en la aritmética parlamentaria de las decisiones del parlamento central. Es posible que no se hubieran transferido competencias con tanto desparpajo y tan escaso control sin responder a una narrativa que vertebre España como nación. Es posible que no hubiéramos llegado a esta situación y que todos los españoles viéramos España más como un destino que como un lugar de partida, como pasa en tantos países orgullosos de su historia en el mundo. 

Parece que en España necesitamos de catarsis para afrontar el cambio cuando este debería ser más evolutivo, más acompasado. El consenso lo alcanzamos en situaciones límite y se nos llama maestros de la improvisación. Desde luego, la situación post 1-O va a requerir de creatividad y voluntad compartida, porque los distintos gobiernos de tanto PSOE como PP, y la avaricia política de los nacionalistas nos han puesto en una situación de urgencia límite.

En los últimos tiempos, un buen amigo me dijo que España puede ser un estado en descomposición que lleva siglos décadas si no siglos en esta dinámica. Prefiero quedarme con la opción positiva y posiblemente crédula de que aún somos capaces de construir la ilusión de un futuro compartido que como decía Ortega y Gasset es lo que une a las personas en torno a una idea de Nación. 

Dependerá de lo que Rajoy, Sánchez, Rivera, Iglesias y los separatistas liderados por Puigdemont (?) sean capaces de hacer a partir de hoy. Me gustaría ver "hombres buenos" que ayudaran a llegar a un consenso, pero aún no los veo...

lunes, 18 de septiembre de 2017

El mundo de ayer... ¿o de hoy?

Se me hace extraño escribir una reseña de un libro escrito en 1941. Pero nunca es tarde para una obra como esta que, me temo, es poco conocida. Desde luego, mucho menos de lo que se merece. Gracias a la editorial Acantilado, otro de esos hitos en el mundo de la literatura en español, como lo fue su creador, Jaume Vallcorba, se ha recuperado a un intelectual, cronista, analista, testigo de excepción... A este pacifista y europeista que vio cómo dos guerras (cada una de ellas vividas en un bando) "envenenaban la flor de nuestra cultura europea". Relato nostálgico de lo que fue Europa y de lo que el fanatismo rompió. Su sueño: una Europa armoniosa gobernada por el entendimiento y la razón.



La tristeza, desgarro, decepción, abatimiento y miedo que se transmiten sirven para entender mucho mejor Novela de ajedrez, lectura que recomiendo realizar a continuación. Y tras ello, rematar viendo Adiós a Europa. De la critica de Boyero (que sirve también para El mundo de ayer) me quedo con esta cita "el europea más inteligente, cultivado y humanista debió de sentirse muy cansado de su exilio, de su acorralamiento, de su desolación".

Junto con los rasgos psicológicos, el otro interés del libro se encuentra en el relato de los momentos de tensión, de disputas entre países, políticos y ciudadanos. Asusta que muchas de las citas referidas a momentos de hace 100 años sean aplicables a hoy. Entra miedo cuando parecen que estuvieran escritas hoy mismo. Preocupa que en varios frentes no hayamos aprendido ni avanzado nada.

Lectura absolutamente imprescindible para entender el mundo de hoy.

miércoles, 12 de julio de 2017

Behavioral Finance

Ya comenté aquí (Empujoncito) que las personas no somos racionales. Y, en contra de lo que dice la teoría clásica, los mercados financieros tampoco. De forma más técnica, podemos decir que los mercados "no son eficientes". Por más que vayan proliferando los algoritmos, las máquinas o los gestores automatizados, los mercados siguen gobernados por las personas, con sus sentimientos, sus sesgos y sus miedos.
De esta forma, los precios de los activos financieros sufren sobrerreacciones al alza ("burbujas") y a la baja ("pánicos") cuya cuantía y frecuencia es superior a lo que justifican los fundamentales que hay detrás del precio (básicamente, flujos de caja futuros). Uno de los datos más contundentes es que la volatilidad del precio de una acción es del orden del 20% anual o, lo que es lo mismo, que con una probabilidad del 95% su cotización puede oscilar un +\-40%. La evidencia empírica es contundente. 

Evolución de los índices Afi de fondos de inversión renta variable internacional

Podríamos decir que en los mercados financieros existe una especie de efecto multiplicador x3 o x4, que es lo que varían los precios en proporción a lo que lo hacen los fundamentales. En definitiva: es necesario conocer los sesgos humanos y psicológicos que están detrás del movimiento de los precios de los activos financieros.
Un concepto tan amplio se recoge en el denominado "Behavioral Finance" o finanzas conductistas, que se nutre de los conceptos, experiencias y teorías de economistas y psicólogos. Aunque la bibliografía al respecto está aumentando (la referencia española es Manolo Conthe), no es fácil encontrar un manual que reúna sencillez, ejemplos claros y casos reales. Este de Montier lo es. 



Podríamos considerarlo uno de los primeros textos que debe leer cualquier persona interesada en el proceso de inversión y un pilar básico del aprendizaje para conocer el "exceso de confianza”, el "sobreoptimismo" o el "sesgo de confirmación". Se trata de factores que impiden reconocer cuando nos hemos equivocado con una posición larga o corta. O el "efecto propiedad", que nos lleva a sobrevalorar un bien cuando lo tenemos en cartera. "El optimismo puede ser una muy buena estrategia para la vida, pero no para la gestión de carteras". En sentido contrario, es importante conocer el "exceso de prudencia" o el "efecto conservadurismo”, que nos lleva a ignorar oportunidades tras los procesos correctivos, tras una de esas sobrerreacciones a la baja que la teoría clásica descarta que se puedan producir o que generen oportunidades de comprar. 

La obra incorpora inteligentes símiles como el que compara una gestión excesivamente activa con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o con el portero que trata de parar penaltis tirándose a la derecha o a la izquierda pero casi nunca quedándose parado, lo que podría ser la mejor opción. Y yo añado: al conducir en un atasco siempre tengo la duda de si es buena estrategia cambiarse de carril (gestión activa) o permanecer en el que estás (gestión pasiva). Lema: "Nunca minimices el valor de no hacer nada".

Una última reflexión: uno de los principales problemas de los inversores es que piensan que invertir es emocionante o excitante.... Pero, ya saben: debe ser lo más parecido a ver crecer la hierba.

PS. Varios días después de escribir esta entrada, la CNMV ha publicado una guía para el inversor que habla sobre el Behaviroal Finance. Muy recomendable. http://cnmv.es/DocPortal/Publicaciones/Fichas/Toma_decisiones_inversion.pdf

lunes, 3 de julio de 2017

Entender la globalización

La globalización es comprar desde el apartamento de Lisboa en el que paso unos días de vacaciones una caja de galletas búlgaras a través de Amazon con un ordenador hecho en China y diseñado en Alemania (integración comercial). Y, al mismo tiempo, comprar participaciones de un fondo de inversión de una gestora francesa a través de un banco inglés (con accionistas de todas las nacionalidades) que invierte en bonos emitidos por empresas y gobiernos de Asia (integración financiera). Todo voluntario, todo con un impacto positivo en mi nivel de vida, mejorando la eficiencia productiva y ampliando las opciones de consumo. Ayudando a sacar de la pobreza a grandes segmentos de la población. Estas son las principales conclusiones del artículo recientemente publicado por el BIS en su informe anual y cuya lectura recomiendo https://www.bis.org/publ/arpdf/ar2017_6_es.htm

sábado, 1 de julio de 2017

¿Fracasará la sociedad de la información?




Creo que hay un cierto consenso que considera a los filósofos como arquitectos profesionales del pensamiento. Desde la Grecia antigua hasta nuestros días se han realizado preguntas y aportado respuestas que al menos el resto de los mortales no nos formulamos explícitamente. Al final construyen un relato de razonable consenso que nos da una explicación sobre algo que nos inquieta, aunque sólo sea superficialmente. Preguntas como "de donde venimos y a donde vamos" o "ser o no ser" seguro que resuenan en la memoria de todos. Cuando hablamos de valores y comportamientos, los filósofos compiten con las religiones, hojas de ruta basadas en creencias profundas.

Yo creo que hoy todos somos un poco más filósofos, de la misma forma que más economistas, o incluso más médicos, porque podemos ir más allá de nuestra propia especialidad. Digamos que tenemos un conocimiento más transversal que nos permite no tener que acudir siempre a un especialista. 

Quizá hoy la función de los filósofos es precisamente el no dar por sentado lo que que todos pensamos como axioma, y uno de ellos es Jose Antonio Marina, un filósofo comprometido con la educación. Su artículo que adjunto en este link me provoca reflexiones sobre la diferencia entre la sociedad de los datos en la que sólo estamos entrando y la sociedad de la comprensión como la denomina el propio Marina.

miércoles, 7 de junio de 2017

Ecos del último estertor de un banco de 1926



Salgo de casa dispuesto a subir al Cabify que he reservado para ir a la estación, y junto al Hyundai i40 negro e impecablemente limpio que me espera, se detiene un taxi que ve en mí la pieza perfecta: traje y maleta de viaje, trayecto seguro al aeropuerto o a la estación de Renfe. Noto que el taxista me mira de forma torcida cuando entro en el coche de Cabify y casi puedo notar que jura por lo bajo contra la nueva competencia.

Pero no es la nueva competencia lo que ha derribado al Banco Popular, la noticia de este 7 de junio de 2017. Banco Popular deja de existir en este día, sus acciones se amortizan a 1 euro por acción al igual que los títulos asimilables a capital y se venden a Banco Santander, que se convierte en el banco más grande de España. La operación ha sido aprobada por el Banco de España, el FROB, la CNMV, el Banco Central Europeo y por el Mecanismo Unico de Resolución Europeo.

La banca todavía no tiene en la nueva competencia tecnológica su mayor amenaza, por mucho que tratan de vestirse con nuevos ropajes digitales como WiZink en el caso del banco que nos ocupa. El problema lo tienen en casa, en lo que tienen en su balance, en su cultura, en la apreciación que hacen los clientes de sus servicios, y sobre todo en la gestión de su negocio. Banco Popular es un caso paradigmático de muchos errores, y quizá el primero es su desacertada gestión, primero y principal, en la época de Angel Ron, y después en la corta agonía de la época de Emilio Saracho.

martes, 6 de junio de 2017

Empujoncito

Las personas no decidimos de forma racional, y mucho menos cuando existe un cierto grado de incertidumbre o la decisión implica una probabilidad de pérdida. Tenemos aversión al riesgo, preferimos evitar las pérdidas, aunque la probabilidad de ocurrencia sea baja. Por cierto, tendemos a sobrestimar las probabilidades de ocurrencia cuando éstas sean reducidas (accidente de avión, siniestro, etc). 

Las personas tenemos inercia. Cometemos errores, nos dejamos llevar por las tentaciones, por el exceso de optimismo o de pesimismo, por la pereza, por los prejuicios.... en definitiva, por el sistema automático de toma de decisiones. Además, en ocasiones, el número de alternativas entre las que tenemos que elegir es muy elevado. Cuantas más opciones des, más ayuda debes prestar (piense en esa carta de un restaurante con múltiples páginas y cientos de referencias de vinos). 

Nadie es perfecto, así que ¿no sería nuestra vida un poco mejor si unas pistas nos facilitaran tomar mejores decisiones?. Un "nudge" o "empujoncito" es lo que proponen Thaler y Sunstein. Una pequeña, sutil e insignificante intervención que, preservando la libertad de los individuos para elegir y decidir, pueda impactar en su comportamiento. Un "nudge" tiene que ser sencillo, barato y no puede obligar ni prohibir nada. El punto débil es la sospecha de manipulación o el hecho de que más que una pista, guía o empujoncito sea un manotazo o codazo descarado.

lunes, 15 de mayo de 2017

Un día de boda en Senegal

Transcribo a continuación una descripción de una boda en Senegal hecha por mi amiga Ánsel de la Rubia. Además del valor intrínseco de la descripción que hace Ánsel como testigo presencial, me gustaría destacar a Ánsel misma.

Ánsel es cooperante en una pequeña ciudad de Senegal, Mbour. Lleva ya un tiempo dedicando su vida a echar una mano en mil tareas que se presentan allí. La conocí el año pasado y, gracias a ella, pudimos llegar a una pequeñísima aldea -que yo digo que es la aldea de Tarzán por su parecido- en la que pusimos en marcha un proyecto de construcción de una escuela. El proyecto quedó finalizado en unos meses, pero no con ello terminaron las necesidades de la gente que vive allí. Su agradecimiento es tan infinito como lo son esas necesidades.

Ánsel también colabora con hospitales y colegios locales. La vida en la eterna primavera-verano de Dakar o de las playas de Sali puede tener sus atractivos, pero la vida que lleva Ánsel en Mbour sólo tiene la recompensa de la felicidad que emana de la satisfacción de hacer lo que está bien y las caras llenas de sonrisas llenas de dientes -y huecos- de los niños de la zona.

Ánsel no ha querido compartir con nosotros en esta primera participación su experiencia de voluntariado, ni sus alegrías ni sus decepciones con un mundo en el que la ley de la jungla impera de forma despiadada. Aquí, en Europa, también, me diréis. Y es cierto, pero aquí las consecuencias de ser el perdedor se suplen con muchas ayudas y posibilidades. Allí, Ánsel no tiene más que sus propias fuerzas... y las que podamos mandarle desde aquí nosotros.

Va el relato...

viernes, 17 de marzo de 2017

Educación permanente


No cabe duda de que la educación es materia de importancia capital para la progreso social, ya que permite que las personas puedan conseguir sus aspiraciones no sólo económicas, permitiéndoles además una mayor integración y aportación al desarrollo de sus relaciones sociales. 

En un tema tan vasto como la educación, por fuerza hay que parcelar la reflexión y aquí quiero referirme al la educación permanente (EP), o lo que los anglosajones denominan “Lifelong Learning” (LL). Y matizo que me refiero al aprendizaje de materias funcionales que permiten a la persona mantener sus habilidades y conocimientos actualizados para ser un miembro activo en la vida profesional o productiva. Por lo tanto, dejo de lado otras materias más laterales y no menos interesantes como por ejemplo formación en valores, que forman parte indisoluble de la persona como ser completo.

Trato de transmitir, aunque resulte no resulte nada nuevo decirlo, que la formación ya no debe ser resultado del esfuerzo de los primeros años y que culmina con la universidad o un título profesional, y ni siquiera con un master de fin de carrera o un master en mitad de la via profesional.